Un accidente
Un día sábado en casa de mi abuelita, yo y mis primos hicimos
unos “lanzadores de fichas” con los cuales pasamos todo el día jugando. Al llegar
la noche, mi papá me dijo que era hora de irnos. Muy triste porque no quería
dejar de jugar, le pregunté que si me daba permiso para pasar la noche en casa de
mi abuèlita y que al día siguiente fuera por mí. Después de rogarle por casi
media hora aceptó; pero dijo que pasaría en la tarde a recogerme.
Al día siguiente,
mi tía nos dijo que nos llevaría a un parque que estaba cerca de la casa.
Desayunamos muy rápido porque ya queríamos irnos. Después de una rato llegamos
y enseguida nos subimos a una rueda que te hace girar muy rápido. Como nos
mareamos decidimos ir a la cancha de futbol rápido. Como la cancha estaba hasta
la orilla del parque, lo teníamos que rodear. Decidimos tomar un atajo. Solo que
había un problema: teníamos que saltar unas cuantas rejas. Las primeras las
pasé muy rápido, por lo tanto, les tomé ventaja a mis primos; al terminar de
escalar la última quise correr pero sentí que alguien me estaba jalando el brazo.
Al volverme vi que mi brazo estaba enganchado en una punta de la reja,
inmediatamente vi que estaba bañado en sangre. Volví a trepar para así poder
liberarme. Cuando lo logré, vi que mis primos estaban muy asustados y que mi tía
corría hacia mí. Ella le dijo a mi primo mayor que se regresara a la casa con
los demás, ya que ella, me iba a llevar al hospital. Al salir, nos encontramos
a un conocido que se ofreció a llevarnos a la Cruz Roja. El camino se me hizo
eterno pero al fin llegamos.
Como yo iba casi desmayándome, me pasaron a una camilla, me
inyectaron, me limpiaron y me curaron. Después me llevaron a tomarme unas
radiografías para ver si no me había lastimado el hueso. Por fortuna no fue
así. Al regresar a la camilla me anestesiaron e inmediatamente empezaron a
coserme. Cuando terminaron me dieron medicamento, dijeron que me pondría bien y
era tiempo de irme a casa. Al salir, vi que me estaba esperando mi papá junto
con unas tías. Me regañó un poco, pero después dijo que se alegraba de que
estuviera bien. Fue un día que no olvidaré, ya que fue la primera vez que entré
a un hospital, por lo que me dejó muchas experiencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario